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Hemos de ser intérpretes de la realidad. Saber que no todo es lo que parece, que hay mucha información sobre casi cualquier tema y mucha gente que sabe mucho más que nosotros sobre casi cualquier cosa. Para, más que enseñar, empatizar y comunicar.
Hemos de ser cooperantes del buen entendimiento y mediadores en conflicto. Y saber que todo cambia y, quizá, lo que ayer era válido hoy ya no vale. Para trabajar en equipo y convertir las dificultades en oportunidades.
Hemos de ser creíbles y creer en lo que hacemos, personas honestas. Y saber dónde estamos y para quién trabajamos. Para elegir el lenguaje adecuado, identificar a nuestros cómplices y aliadas y ganarnos su confianza, corresponsabilizarles sin culpabilidades y movilizarles sin manipularles.
Hemos de ser algo “quijotes” y un poco “sanchas”. Y saber nuestras limitaciones, y relativizar. Para poner al mal tiempo buena cara, asumir nuestras propias contradicciones e improvisar, aunque sólo sean, unas risas de nosotros mismos.
Hemos de ser alquimistas de las respuestas. Y saber que todo está conectado y detrás de lo visible se esconde lo invisible. Para hacernos las preguntas adecuadas, reflexionar e invitar a la reflexión y crear los caldos de cultivo de futuros interrogantes.
Hemos de ser radicales y flexibles1, humildes pero inconformistas. Saber que nada es tan sencillo como parece ni tan complicado como pudiera parecer. Para ver una misma cosa con distintas miradas y sumar nuestros saberes, experiencias y miradas a las de los demás.
Hemos de ser trabajadores apasionados y trabajadoras ilusionadas, Y saber buscar en las fuentes, y el ciclo de Krebs. Para trabajar, también, desde las emociones y para los sentimientos.
Hemos de ser intuitivos. Y saber que todo el mundo tiene algo que decir2. Para escuchar y desarrollar las “artes” del consenso.
Hemos de ser críticos y autocríticas, guardianes de las palabras. Y saber desmontar las mentiras. Para derribar el “desarrollo sostenible”3.
Y por último, Hemos de ser creativas pero NO queremos ser embaucadores. Hemos de ser activistas y NO charlatanes de la nueva pócima milagrosa del progreso4. Hemos de ser responsables, porque implicamos a personas, y sinceros sobre sus posibilidades de cambio, y NO queremos ser hipócritas ni impacientes, ni hemos de ser liantes o interesadas. NO queremos saber “nadar y guardar la ropa”. Y NO queremos generar falsas expectativas.
Un último apunte: hemos de saber que nunca cumpliremos todo lo anterior pero hemos de ser lo suficientemente tenaces como para intentar cumplir una parte.
NOTAS:
1 _ Radicales y flexibles tienen aquí el sentido del “no moderado”, tal y como se autodefinió Darío Fo al presentarse a la alcaldía de Milán. El contenido del manifiesto lo podéis encontrar en http://www.nodo50.org/caminoalternativo/boletin/109-12.htm.
2 _ Este apunte hace referencia a la letra de la canción “Dirán”, de Pedro Guerra, que podéis escuchar en el álbum Ofrenda, 2001. Por si no lo tenéis a mano, allá va la letra: http://217.126.124.205/AudioKat/result/temas.asp?tema=00002191.
3 _ En su libro “La explosión del desorden”, Editorial Fundamentos, 1993, Ramón Fernández Durán dedica uno de los últimos capítulos a lo que él llama “Algunas pistas para contribuir a la destrucción del simulacro”, entre las que menciona desenmascarar las mentiras de los medios de comunicación, desvelar los intereses ocultos…, pero la primera de todas es desmontar y criticar el manido concepto de desarrollo sostenible.
4 _ Hace poco, a propósito de la campaña de ACCIONA, Gustavo Duch, presidente de Veterinarios sin Fronteras, escribió un artículo que podéis leer en el enlace http://www.lafogata.org/06planeta/planeta7/pla_9-4.htm, al que hace referencia este parrafito.
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